PACO CANDEL. MUCHO MÁS QUE "LA CELEBRIDAD DE LAS CASAS BARATAS DE CAN TUNIS"


Reedición


Desde aquí mi recuerdo a José Mª Parra, Director del Diario 
de Extremadura, de Cáceres. En 1985 me dio la primera 
oportunidad de publicar en su periódico, para el que le envié 
varios reportajes y entrevistas realizados en Cataluña. 




                            Aunque en su origen formó parte del primer trabajo periodístico que publiqué firmado, un reportaje de 1985 sobre la emigración extremeña en Cataluña que me encargó el Diario de Extremadura para su edición de Cáceres, el texto siguiente es también la primera entrevista cara a cara que realicé, saliendo a la luz en solitario dos años más tarde. Fue al periodista y escritor Francisco Candel (*) y se publicó en el periódico barcelonés Sant Andreu Expréss

   Rescatada en un arranque de nostalgia, después de leerla no me he muerto de vergüenza y eso ya es mucho, teniendo en cuenta que el personaje es uno de los más queridos de Barcelona y que tuve que hacerla con gripe y fiebre por una cuestión inaplazable de fechas. Instalado en el corazón de sus conciudadanos, el recuerdo del hombre ha sobrevivido junto al escritor, que sigue siendo muy leído y es hoy un icono que vive las fiestas ciudadanas en la figura de un gegant, El Candel.


……………………………….



                    Octubre de 1987. En la entrevista concedida a  Sant Andreu Expréss, el escritor Francisco Candel rememora sus años de juventud, asegurando que escogió la literatura por ser el tipo de creación más barato. Por su casa desfilan los vecinos del barrio barcelonés de Casas Baratas en busca de consejo y orientación. El escritor aún recuerda sus tiempos de senador.

Francisco Candel en su domicilio del barrio de Casas Baratas,  rodeado de libros. 1985. (A.Mª.F.)

Paco Candel con la autora durante la entrevista (A.Mª.F.)

             
 El “HEMINGWAY" DE LA ZONA SE INCLINÓ POR LA LITERATURA PORQUE ES LA CREACIÓN MÁS BARATA  


Publicado en el periódico barcelonés Sant Andreu Expréss. Octubre de 1987.
Publicado en Gaudí y Más. 21 de mayo de 2016

        
                      Esta conversación con Francisco Candel no se ha realizado porque haya publicado un nuevo libro, El juramento, ni porque acabe de presentar en televisión una serie basada en relatos suyos, ni porque su firma aparezca regularmente en los principales diarios de nuestra ciudad. Con ser todo ello cierto, nuestro entrevistado se asoma a Sant Andreu Expréss como una de esas personalidades que se nos han convertido en cotidianas, familiares, a fuerza de ser constante actualidad sin necesitar para ello de una noticia especial.
         
Otra característica suya es que al poco de conocerlo, te das cuenta de que posee un algo que te impulsa a llamarle Paco y que precisas contenerte para no ser tú quien acabes contándole tu vida, dentro del clima cálido que este hombre de barba, cabello y bigote de canosidad variada sabe crear, ambiente que consigue mantener a pesar de las llamadas constantes que interrumpen la conversación. Llamadas todas con peticiones…

   - Perdona –me dice-, era una conocida del barrio que me pide ayuda para su marido libio. Esas leyes sobre extranjería…

         - Disculpa –aclara de nuevo-. Me solicitan una conferencia en el instituto de aquí al lado. Sí, les he dicho que iré, claro…

   Y te das cuenta de que está verdaderamente realizado en este barrio de las Casas Baratas, colgado en una ladera del Montjuïc, tras una puerta sin rótulos ni membretes que distinga de sus vecinos jornaleros a un hombre que igual se entrevista hoy con Jordi Pujol, que ayer compartía cena y velada con Olof Palme, cuando el Primer Ministro sueco nos visitaba para recoger el Premio de la Paz.

       - Me enorgullece que las entidades del barrio me nombren miembro honorífico, y que hablen de mí como “nuestro Candel”. El futbolista Manchón y yo somos hasta ahora las dos celebridades locales.

   Precisamente fue su vecino Eduardo Manchónlegendario extremo izquierdo del F.C. Barcelona, la persona que le propició la publicación de su primera novela, algo que parecía inalcanzable para el joven escritor autodidacta y sin contactos. Tras un encuentro casual en el barrio, y el diálogo: 


-Qué, Paco ¿Sigues dibujando? 
-No, ahora escribo, he acabado una novela.
-¡Qué dices! ¿Cuándo la publicas?
-¡Huy! Eso...eso sabe Dios si lograré publicarla. No conozco a  nadie...
-Pues yo sí conozco a un editor. Se llama Janés y a veces baja a vernos al vestuario y nos regala libros. Le hablaré de ti.

Manchón cumplió su promesa y así entró Candel en el mundo editoria.l











Algunos títulos de la extensa obra de Francisco Candel.

                      

                                                    Frente al balcón del minúsculo estudio al otro lado de la calle, los geranios de las casas pueden tocarse con las manos y hay ropa multicolor tendida que te hace sentir a gusto. Mientras, el otoño barcelonés cuela su crepúsculo por la estancia tapizada de muebles y cuadros.       

  - Yo empecé a dibujar en el colegio, y quizá si mis padres me hubieran orientado hacia Bellas Artes no hubiese arrancado a escribir. Pero una cuartilla y un lápiz siempre resultan más asequibles que caballete, óleos y lecciones. Así fue como aquellas inquietudes mías de expresarme me llevaron a lo más barato como creación, que es la literatura.

   Candel es uno de los escritores que mejor titulan sus libros, con más garra. Uno, Échate un pulso, Hemingway, me intriga sin leerlo y le pido que me aclare si tiene algo que ver con el escritor norteamericano.

           - No. Fue una de mis primeras novelas. El título viene a cuento del apodo "Hemingway" que me pusieron los amigos, y de que uno de ellos siempre me provocaba diciéndome: “échate un pulso, Hemingway”. Pero lo que en cierto sentido sí tiene que ver con el norteamericano, fue, que en una visita a España, Hemingway vio la novela en una librería y como en la contraportada se me veía joven, afeitado y con camisa negra, según después me contaron, comentó: “parece un fascista”. Lo que hay que oir. Por cierto, ya que hablas de buenos títulos, cuando estuve enfermo del pecho aproveché para escribir una novela de convalecencia con la que yo aspiraba a superar “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, pero confieso que resultó un bodrio, empezando por el título. ¿A qué te suena “Brisas del Cerro”?

            - ¿A colonia?

         - Je, je, muy bueno. Puede, puede. Pero mala y todo me quitaron la novela de las manos después del éxito de “Els altres Catalans”. Y desde entonces, siempre ha sido igual. Soy de los pocos escritores a quienes se publica sin leer sus originales, lo que no deja de ser una suerte.

          Porque escribir es su único título y su único oficio. Una ocupación de la que -con fortuna-, se puede vivir hasta el fin. Aparte, como experiencia, dos años en el Senado y cuatro en la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de L’Hospitalet.

          - Cuando fui Senador estaba encantado con la cien mil fijas que me caían cada mes. Otros compañeros decían que no les importaba dejar el cargo, pero cuando sucedió les sentó fatal. Yo no escondí nunca lo mal que me supo dejar aquel sueldo. Medio en broma, les dije “me habéis hecho una faena”. Y no sólo yo, otros senadores se aferraban al puesto por miedo a comenzar de nuevo, y no hay de qué sorprenderse, es humano. Piensa que muchos de los que andábamos por allí nos habíamos conocido en reuniones clandestinas en Jaén o Murcia, y ahora nos veíamos a plena luz con la corbatilla en el bolsillo dispuestos a ocupar un escaño, ¡Qué tiempos!.

 Su corazón le ha dado algunos sustos, pero está curado de espantos. Últimamente, y desde el pasado julio, una fractura de tibia y peroné todavía le obliga a desplazarse enyesado y con muletas, pero a quien se ha bañado en las playas de Can Tunis (**) y ha sobrevivido, pocas cosas pueden afectarle. Y más después de haber pasado una niñez bastante alejada de cánones puristas con la experiencia añadida de la Guerra Civil, que le sentó como una auténtica lección de vida.

            - ¿Miedo o diversión? Diversión, diversión. La guerra para mí fue una época llena de aventuras y experiencias, aunque también había momentos en que buscaba un refugio. Pero imagina a unos chavales de doce años sin ir al colegio, agarrando el bocadillo por la mañana y yéndose a correr por el monte descubriendo armas, hombres muertos, ¡muertos de verdad!, con los que hacíamos apuestas sobre por dónde les habría entrado la bala. Todos éramos vagamente rojetes, los más definidos políticamente de mi familia eran unos primos anarquistas de los que uno de ellos llegó a comandante. ¿Cómo llegué al PSUC? Llegué al PSUC lo mismo que a mis simpatías por el clero obrero, buscando la justicia, la repartición. Porque no soy religioso y es una pena, sería fabuloso eso del Juicio Final con un Dios majestuoso ante mí, pesando mis acciones, escuchando mi confesión. De verdad que ya me gustaría, ya.







Diversas imágenes del barrio barcelonés de las Casas Baratas, junto al monte Montjuic, también llamadas de Can         Tunis, o Casa Antúnez, o de Francisco Ferrer y Guardia, en las imágenes superiores. Francisco Candel dando un paseo nostálgico por las calles de su infancia, ya trasladados los vecinos a un nuevo emplazamiento. (***)


En sus últimos años, Candel escribiendo en su despacho. 



Con 2,50 m, de alto y 12 kg. de peso, El Candel está siempre presente
en las fiestas de Barcelona.


                           - La sensación de que Maxence van der Meersch aparece en el fondo de tu obra, es cierta o sólo una apreciación mía. Esa crudeza con un débil toque de esperanza, los tipos humanos… ¿Es el escritor que más te ha influido?

               - No sé si es el que más me ha influido, pero sí el que me decidió a escribir. Yo pensaba que la literatura en serio eran florituras, altos temas, selectas pasiones, escenarios fastuosos. Y al leer a Maxence van der Meersch me di cuenta de que mis sensaciones, aunque sencillas, también podían narrarse y resultar emocionantes y atractivas para otras personas.

Mientras escucho sus palabras recuerdo algo que el autor está muy lejos de conocer.

      Que ese primer libro que un día decidió escribir después de que un francés también de salud delicada como él mismo, Van der Meersch, le transmitiese los avatares de un barrio obrero de posguerra, ese libro, Els Altres Catalans, caería años después  en manos de una adolescente que subía con él a esconderse entre las ramas de una olivera y también ella, al leerlo, iba a sentirse identificada con una vocación concreta.

       Francisco Candel no lo sabía entonces, pero había echado a rodar una noria imparable. Con Els Altres Catalanssu crónica novelada de aquellos españoles llegados a la Barcelona de la posguerra y de sus descendientes, todos luchando por hacerse un hueco en un entorno que les negaba la visibilidad, se cerraba una etapa. Abriéndose a la vez un nuevo ciclo literario.


Ana Mª Ferrin

(*) Francisco Candel, escritor, periodista y senador, afiliado al Partido comunista del PSUC, Partit Socialista Unificat de Catalunya. Nació el 31 de mayo de 1925 en Casas Altas, Rincón de Ademuz, Valencia.  Falleció en Barcelona el 23 de noviembre de 2007.

(**) Las playas de Can Tunis, junto al puerto de llegadas de mercancías y carga y descarga de combustibles, tenían esos años un alto nivel de contaminación. 

(***) Imágenes del blog de Mª Trinidad Vilches, La Barcelona d’abans, d’avui i de sempre:    http://mtvo-bcn.blogspot.com.es/2014/05/las-casas-baratas-de-can.html


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